HERRAMIENTA PARA LA SISTEMATIZACIÓN DE EXPERIENCIAS DE ACOMPAÑAMIENTO EN FORTALECIMIENTO DE CAPACIDADES DIGITALES

Autor: Sursiendo
Año: 2021.

Una sistematización puede parecer una tarea inmensa. Aunque ciertamente la consideramos más como un ejercicio diverso y muy enriquecedor que permitirá significar nuestro trabajo en múltiples dimensiones. En nuestro caso, tres grandes acciones sucedían a la vez: mientras realizábamos el trabajo regular de acompañamientos en seguridad digital con organizaciones sociales, fuimos construyendo la propia herramienta metodológica de sistematización que usaríamos para revisar esos procesos y realizábamos nuestra propia sistematización sobre la experiencia de acompañar. Fue un constante ir y venir de la teoría a la práctica. Para estas últimas dos acciones retomamos diversas documentaciones ya existentes, siempre mirando las metodologías que nacen tanto de la educación popular como de experiencias de trabajo comunitario formalizadas en un método que es a la vez camino y metodología sobre el caminar.

Desde nuestros inicios, allá por 2011, en Sursiendo nos ha interesado tender puentes entre los territorios de la tecnología y los de grupos y comunidades; entre las personas y sus contextos y entre formatos y experiencias diversas. Nos inspira el vincular procesos en apariencia diferentes. Así, nos fuimos construyendo desde una visión crítica de las tecnologías apoyándonos en la educación popular y el software libre para acompañar la defensa de derechos humanos y colectivos, de la tierra y el territorio como una forma de abrir el espacio para el diálogo, el encuentro, el debate y la reflexión colectiva.

Ya habiendo transitado algunos años y varios formatos desde ese caminar inicial, decidimos dedicar tiempo a un ejercicio de sistematización para poner orden y hacer una conceptualización de la práctica que nos permitiera tanto revisar con una distancia crítica las experiencias de acompañamiento en seguridad digital como resignificar el camino siguiente. Al hablar de “experiencia” nos referimos a lo que Zúñiga López y Zúñiga Preciado (2014) mencionan como “lo vivido, lo sentido, lo ocurrido, lo pensado, implica las acciones, las teorías, los sentimientos, el contexto político, histórico, cultural no como partes separadas las unas de las otras, sino interrelacionadas unas con otras con cierta lógica que es la que le otorga sentido” (p. 73). Quisimos iniciar una reflexión colectiva donde conectar con una tierna autocrítica nos permitiera desnudar nuestras acciones para conocer sus sentidos profundos y así reconocer y compartir gustosas los aprendizajes surgidos del proceso.

Hubo varios análisis que nos impulsaron a esta tarea. El campo de los cuidados digitales, autodefensa digital o protección digital destinado a grupos y personas defensoras de derechos humanos es relativamente nuevo en comparación con el de la protección integral y, sin embargo, por las características del mundo en el que vivimos, es sumamente presente y creciente. Al momento de escribir esta introducción se conocían nuevas revelaciones respecto a la vigilancia gubernamental a través de malware, del que México es una vez más protagonista. El Proyecto Pegasus, reveló que dicho software espía de grado militar, perteneciente a la ya cuestionada empresa israelí NSO Group, ha sido utilizado para vigilar a activistas, periodistas, defensoras de derechos humanos, políticos, académicos, entre otras “personas de interés” alrededor del mundo.

Aún cuando aceptamos que la protección digital se enmarca cada vez más dentro de la protección integral, existen pocos estudios en profundidad sobre cómo estamos realizando los acompañamientos de grupos y defensoras, cómo podemos fortalecerlos y qué otras herramientas (humanas y técnicas) pueden ser necesarias para robustecer nuestro campo. Las personas defensoras de derechos humanos son una comunidad específica que enfrenta situaciones de riesgo propias según su contexto y tenemos la convicción de que revisar nuestras propias prácticas como acompañantes ayudará a robustecer la defensa de derechos humanos y colectivos.

La guía está dividida en 10 apartados: En el primero, encontrarán un esquema en el que se muestra el camino general de la sistematización, lo que llamamos la Espiral de la sistematización. En el segundo, que hemos titulado Diseñando nuestro proceso de sistematización encontrarán claves para tomar en cuenta en la planificación de su propia sistematización de experiencias. Tiene que ver con quiénes participan en cada etapa, detalles sobre el tiempo para desarrollarla, las modalidades para el trabajo en conjunto -sea de forma presencial o en línea; otros elementos a tener en cuenta y los recursos económicos necesarios para llevarla adelante. Los apartados del 3 al 7 tratan sobre las etapas a seguir en el proceso de sistematización con una descripción de los momentos que la comprenden y las herramientas que nos podrán ser de utilidad para desarrollarla. Los últimos apartados corresponden a conclusiones, glosario y referencias.

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